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Naturaleza y Ciencia

Publicado: 14/12/2007

Autor: Fredy Brauchli

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Palabras clave

Anemonenfische Symbiose

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El pez payaso de collar rosa (Amphiprion perideraion) presenta, además de la tira dorsal de color blanco, un collar que es de un color pardo-rosa.

Los peces payaso

Los peces simbiontes de las anémonas forman parte de los preferidos para muchos buceadores de aguas tropicales. Su observación tampoco resulta problemática para el principiante. Pero para una identificación correcta es necesario contemplarlo detenidamente.

Por su divertida coloración, los buceadores también denominan a los peces anémona como peces payaso. Forman parte de la gran familia de los pomacéntridos y están clasificados en 28 especies diferentes (27 de ellos del género Amphiprion y 1 del género Premnas). Su hábitat se limita al Pacífico Indico Trópical, es decir al Océano Índico, al Pacífico Occidental y a algunos mares secundarios como, por ejemplo, el Mar Rojo.

Fiel a su nicho ecológico y un simbionte fiable

Los peces anémona viven en estrecha simbiosis con las anémonas marinas en profundidades de hasta 15 metros, aproximadamente, conviviendo las distintas especies solamente con determinados tipos de anémonas. Los peces de actividad diurna viven de forma territorial y solamente se alejan cortas distancias de su anémona simbiótica para volver inmediatamente a su hogar protegido. Puesto que los peces anémona son malos nadadores, la protección por parte de su anémona hospedante resulta existencial, protegiendo los tentáculos urticantes de las anémonas a los graciosos pececitos de sus depredadores. En contrapartida, los peces anémona defienden a su socio con gran valor de sus enemigos como por ejemplo peces mariposa y peces ballesta. Pero también de enemigos más grandes e incluso de buceadores. Además, los peces anémona eliminan los eventuales residuos de su hospedador.
Pero ¿por qué los peces anémona pueden ocultarse sin problemas entre los tentáculos urticantes de las anémonas sin correr peligro? Se supone que los peces anémona absorben, al nadar continuamente entre los tentáculos armados con cápsulas urticantes, una mucosidad desprendida por la anémona y por ello no son reconocidos por ésta como un cuerpo extraño. Posiblemente los peces anémona también carecen de sustancias bioquímicas en su piel que activan la descarga de las cápsulas urticantes como sucede en otros peces.

Patrón reproductivo asombroso

Conocemos las imágenes de numerosos peces anémona dentro de una sola anémona. Pero el patrón siempre es idéntico: El animal más grande y dominante resulta ser la única hembra. En segundo lugar se encuentra el macho más grande. Solamente ellos dos se hacen cargo de la descendencia. El resto de los numerosos peces anémona más pequeños están en un nivel jerárquico más bajo y todos constituyen machos cuyo crecimiento es anulado por presión social. Al morirse la hembra dominante, el número dos, el macho púber, realiza en el plazo de una semana un cambio de sexo subiendo como nueva hembra al primero rango jerárquico. 
Antes de que la hembra deposite sus huevos, la misión del macho reside en limpiar el sustrato en la base de la anémona. Y, una vez depositados los huevos, el macho se deberá encargar de mantener limpios hasta 250 huevos y abanicarlos con sus aletas pectorales. Ya al cabo de una semana, los animales jóvenes salen del huevo en forma de larvas. Tienden a quedarse cerca del lugar de su nacimiento para buscar, después de dos a tres semanas, como peces jóvenes, la protección de una anémona necesaria para su supervivencia.

Especie conocida más allá del círculo de buceadores

Gracias a la película de Disney “Buscando a Nemo” una especie especialmente graciosa de los peces anémona se hizo famosa a nivel mundial – el pez payaso falso o falso pércula (Amphiprion ocellaris) que se encuentra distribuido por el Pacífico Occidental y al norte de Australia y que es de un color brillante anaranjado. Tiene a un doble en la amplia zona de Nueva Guinea, el pez payaso pércula real (Amphiprion percula). Las áreas de distribución de ambas especies de pez payaso no coinciden y para la identificación segura es importante observar a los animales detenidamente. La característica distintiva es: En el pez payaso pércula real, a diferencia del pez payaso falso o falso pércula, las tres bandas blancas presentan claramente una delimitación negra.
Lamentablemente el papel de protagonista en la película “Nemo” dio lugar a que la popularidad de estos graciosos animalitos se disparara. Y son muchos los niños que quieren tener a su propio Nemo en su acuario – con consecuencias desastrosas para las dos especies de pez payaso. A lo mejor nosotros como “expertos” podamos hacer una contribución a su protección y advertir en el ámbito de nuestros conocidos de estas circunstancias. De todos modos, si se quieren tener peces payaso, éstos – preferiblemente de cría local – sólo deberían estar en acuarios de agua marina bajo la protección de personas experimentadas. Pero cada uno debe decidir ante su propia conciencia si nueve de diez peces payaso capturados deben morir en el camino a la tienda zoo para que tan solo uno sobreviva. Además, en el acuario, los peces payaso llevarán, incluso bajo cuidados expertos, una vida más corta y supuestamente más triste que cuando están en libertad.